Las estrategias que empoderen a las mujeres siempre serán iniciativas positivas que faciliten la trasformación de sus realidades. Lenis Araque desde Medellín

Entrevistem, a través d’un pont virtual que uneix Medellín i Barcelona, a Lenis Araque. Ella és la directora de la Fundación Huellas, una entitat social promoguda pels germans Maristes als barris no planificats de Medellín. L’any 2004 va guanyar el premi Mujeres Jóvenes Talento i actualment forma part del jurat d’aquest concurs que pretén valorar les ini9ciatives de les dones joves de la ciutat en diferents àmbits.

Entrevistem, a través d’un pont virtual que uneix Medellín i Barcelona,  a Lenis Araque. Ella és la directora de la Fundación Huellas, una entitat social promoguda pels germans Maristes als barris no planificats de Medellín. L’any 2004 va guanyar el premi Mujeres Jóvenes Talento i actualment forma part del jurat d’aquest concurs que pretén valorar les ini9ciatives de les dones joves de la ciutat en diferents àmbits.

Avui, dia de les dones treballadores, posem en valor la seva feina pel benestar dels infants i la cohesió social al seu territori, i prenem el seu testimoni com a exemple dels milers de dones que treballen incansablement i amb alegría per un món millor que és possible.

¿En qué momento y por qué nacen los premios Mujeres Jóvenes Talento?

Históricamente cada agosto la ciudad invertía exorbitantes cantidades de dinero en el reinado de las flores, en el marco de la tradicional Feria de las Flores de la ciudad de Medellín; a esto se sumaba los estereotipos tan marcados de belleza de la mujer medellinense con rostro y medidas perfectas, muy inscritos en la herencia dejada por la época del narcotráfico.

En el año 2004, la psiquiatra Lucrecia Ramírez, esposa del entonces Alcalde de Medellín Sergio Fajardo Valderrama, leyendo esta realidad, propone la visibilización de nuevos referentes para las mujeres jóvenes de la ciudad a través de un concurso que resaltara los talentos de las mujeres y redireccionara los costos del evento a una inversión en las comunidades.

Es por ello que la primera versión del concurso, implicó un gran despliegue de comunicaciones en el Marco de La Feria de las flores, para abolir el reinado y convocar a jóvenes en tres modalidades: Deportes, Artes Plásticas y Desarrollo comunitario, con una promesa de que quienes fueran elegidas, ganarían 50 millones de pesos (€15.500) para ser invertidos en un proyecto con la comunidad.

A partir del segundo año se ampliaron las modalidades y actualmente las mujeres concursan en las siguientes: cultura física, artes, emprendimiento empresarial, ciencia y tecnología, Medio ambiente y, liderazgo y organizaciones.

El evento fue institucionalizado, sigue vigente hasta la fecha, pero cada administración política con su voluntad y sensibilidad variable al tema de género en la ciudad, han realizado cambios tanto en el presupuesto (que ahora entrega un premio por valor del 20% comparado con el inicial y se distribuye en partes iguales para la ganadora y para el proyecto con la comunidad), como en el proceso de acompañamiento a las mujeres concursantes.

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Voluntàries de la Fundació Huellas a Medellín. SED Catalunya, Agost 2016.

¿Con qué tipo de iniciativas ganó el premio unos años atrás?

Era junio del 2004, una compañera de la universidad me habló de una convocatoria en la que la esposa del alcalde ya no quería premiar a las mujeres “por bonitas” sino “por inteligentes”, eso era extraño e inconsistente, pero decidí indagar de que se trataba y me resultó una invitación diferente, interesante y muy afín con mis formas de leerme mujer y de entender los diálogos entre la belleza y la inteligencia.

Asímismo, significaba una gran oportunidad para visibilizar el proyecto comunitario en el que varias jóvenes voluntarias acompañadas por los Hnos Maristas atendíamos niñas y niños desescolarizados por antecedentes de desplazamiento por conflicto armado.

Yo había empezado mi experiencia de voluntariado dos años atrás, cuando tenía 17 años y estaba iniciando la universidad (aunque el proyecto comunitario inició en 1998); me sentía profundamente feliz con el encuentro diario con los niños y las niñas en lo que conocíamos como la “Escuelita de Tablas” (una caseta improvisada de madera, muy a propósito de la infraestructura del sector La Torre que fue invadido -asentamiento no planificado- entre 1994 y 1998 por familias principalmente desplazadas de Urabá y Chocó; a este sector llegué en 1995 con mi mamá cuando tenía 10 años, por condiciones económicas que hacían que esta fuera una oportunidad de tener algo propio sin los agobios de un arriendo no pago).

Me presenté a la modalidad de Desarrollo comunitario y pasaron varias semanas sin noticia alguna del tema. Una mañana fueron los mismos estudiantes quienes advirtieron  un carro lujoso para el sector, con unas señoras que me estaban buscando con una foto en la mano, eran las jurados de mi modalidad, las recibí en el restaurante comunitario (que era una casa alquilada por los Hnos. Maristas como a cinco cuadras de la “Escuelita de tablas”, donde ofrecíamos alimentación a 150 niños y niñas, y donde los Hermanos me habían facilitado una habitación para vivir, puesto que el ranchito donde llegué con mi madre siete años atrás, seguía aun sin servicio de agua y alcantarillado, y eso me dificultaba notablemente bañarme muy temprano para asistir a mis clases de 6am en la universidad; vivir allí era una garantía de permanencia en la educación superior).

La conversación en contexto me daba alivio, había demasiado amor flotando como para contar la magia del esfuerzo de las familias, y nuestra convicción que los procesos educativos informales y de puente a la educación formal, habilitaban mejores oportunidades. Creo que tanta realidad comunitaria inclinó la balanza hacia este lado, porque el 4 de agosto de 2004 fui nombrada como Mujer Talento. A partir de allí, el camino se hizo más amplio en aprendizajes y retos.

Con el dinero del premio sumamos al aporte de SED y otras gestiones de los Hnos Maristas para la construcción de lo que se ha constituido como Centro Comunitario La Torre; luego de eso, en 2007 constituimos la Fundación Huellas y cuatro años después ampliamos nuestra presencia a un nuevo asentamiento en un municipio aledaño (Vereda Granizal, municipio de Bello), a través de la Biblioteca Popular Manantiales… ¡Seguimos caminando!

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Part de l’equip de la Fundació Huellas a Medellín, amb les voluntàries de SED Catalunya d’aquest estiu i Lenis Araque, la directora de la Fundación Huellas. Agost 2016

¿Qué incidencia tiene esta iniciativa en el contexto de la ciudad?

De manera personal creo que el aporte se hace en tres direcciones:

En primer lugar, El concurso de Mujeres Jóvenes Talento se ha constituido en la plataforma para generar nuevos referentes y promover otras reflexiones sobre el ser mujer joven en la ciudad.

Lo segundo es que es una apuesta por romper los estereotipos patriarcales en los que nos han inscrito históricamente como mujeres; prueba de ello es que ha logrado convocar a 1.465 mujeres a lo largo de todas sus versiones y categorías (se han premiado 67).

Finalmente, es la posibilidad de generar encuentro entre las mismas mujeres para develar condiciones que les son comunes y que nos han hecho creer que son particularizadas, así de manera colectiva construir soluciones transformadoras y enriquecer sus propias experiencias.

Qué iniciativa de las que has conocido a través de formar parte de este proyecto te ha parecido más transformadora?

¡Es curioso! Durante los años 2015 y 2016 he participado como jurado en la modalidad de Liderazgo y organizaciones (antes Desarrollo Social), esto me ha permitido conocer muchas mujeres y escuchar argumentar sobre sus talentos, pero, sobre todo, como han logrado transformar sus propias realidades.

Hay entre ellas diversidad de acciones, pero un asunto común en esta modalidad: El dolor, la discriminación y la desigualdad les ha atravesado tan marcadamente la piel y su existencia, que las ha movido a la resiliencia.

Es decir, no es la iniciativa la que resalta, sino la capacidad de transformación de la realidad personal, social y comunitaria que esa iniciativa tiene; son comunes en torno a procesos que promueven mejores formas de relacionamiento, defensa del cuerpo como territorio propio, habilitación de oportunidades y todas con grupos poblacionales afines a sus dolores transformados.

Mencionaré dos por ejemplificar, pero reitero que hay cantidades de historias que las traduce una iniciativa y que serían históricamente resaltables.

De manera reciente está Luisa María García González, ganadora en 2016 Con su propuesta “Castillo de Brujas” construida en coautoría con otras 4 mujeres jóvenes, siendo esta una apuesta de resisgnificación de las formas de relacionamiento en condiciones de igualdad y respeto entre hombres y mujeres de un colectivo joven en una de las comunas de Medellín conocida como Castilla.

Otra propuesta es “La Colonia de San Luis” en la que Yeidy Viviana Ceballos (ganadora 2007), ha dinamizado procesos (propios y comunitarios), para la elaboración de duelos y la inclusión social de las familias desplazadaspor conflicto armado del municipio de San Luis Antioquia,durante la década del 2000.

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Lenis Araque amb una dona gran als carrers de Medellín en un microprograma de Medellín se toma la palabra.

¿Cómo ves la situación de la niñez y las mujeres en Medellín?

La situación de las mujeres es diversa, puesto que responde a las condiciones de oportunidades y desigualdad que se tengan en el inventario y que son muy marcadas en la ciudad de Medellín. A menores oportunidades, mayor dependencia emocional y económica, es decir un mayor escenario patriarcal.

Los asuntos comunes en la ciudad se legitiman en los estereotipos de belleza (mencionados anteriormente), una latente preocupación por la situación de embarazo adolescente y la repetida vulneración de niñas y mujeres en actos de abuso físico y sexual.

Ciertamente se han habilitado más oportunidades para las mujeres, ahora hay mayor cobertura en la educación básica y superior y mayor acceso a la vida laboral, pero esto también se traduce en dobles y triples jornadas (mayor inversión de tiempo en la vida laboral y/o educativa, y doméstica) con menores ingresos comparados con la dinámica socioeconómica de los hombres  que evidencian el concepto techo de cristal.

Asímismo es el reflejo en la incidencia socio política; si bien es cierto que hay mayor participación femenina, también lo es que la representación y la capacidad de decisión sigue estando del bando masculino. Esto no solo por falta de inclusión, sino por miedo y falta de empoderamiento para la participación.

Desde vuestra perspectiva, qué papel debería tener la perspectiva de género en la educación?

El enfoque de género debe ser transversal a todos los procesos educativos formales e informales, constituye la posibilidad de hacer trasformaciones sociales a largo plazo a partir de la formación del pensamiento crítico en torno a la igualdad y construcción conjunta de la población infantil y joven, que luego replicará en los escenarios donde su proyecto de vida se desarrolle.

No se trata de disponerlo solo en talleres direccionados o capacitación exclusivamente, sino que debe ser vivencial y de lectura de realidad cotidiana.

Se trata de un reto en medio de un sistema patriarcal que limita otras intervenciones, por lo que es viable en escenarios concretos que se irán abriendo y replicando.

Una iniciativa como los premios a Mujeres Jóvenes Talento suponen un elemento de discriminación positiva, que sirve para promocionar y visibilizar la capacidad de las mujeres en todos los campos. ¿Hasta qué punto es este tipo de iniciativas positivo?

La discriminación positiva es necesaria en tanto que promueve la habilitación de oportunidades que equiparen las condiciones reales de otras personas.

Una vez la igualdad de condiciones se hace evidente, no es necesaria la acción discriminatoria; sin embargo, nuestros contextos tienen condiciones desiguales tan marcadas y temporalmente tan históricas, que pareciera necesaria la discriminación positiva permanente para menguar en algún porcentaje las diferencias de quienes han tenido menor inventario.

En el caso concreto de las mujeres, eso ya constituye una situación desventajosa y si además eres niña o joven, se aumenta la condición de vulnerabilidad; por ello las estrategias que promuevan otras reflexiones y empoderen a las mujeres siempre serán iniciativas positivas que faciliten la trasformación de sus realidades y las de su entorno.